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La Biblia hoy - Nueva Versión Internacional

Un plan de lectura bíblica diaria para leer toda la Biblia en un año

Al leer la Biblia cada día, permita que las Escrituras le hablen. Aquí tiene algunos consejos:

  • Antes de comenzar su lectura ore a Dios pidiéndole que él le hable por su Palabra.

  • Busque un lugar tranquilo y lea el texto con atención.

  • Hágase ciertas preguntas: ¿Por qué escribió Dios esto? ¿Qué me quiere enseñar? ¿Cómo lo puedo aplicar a mi vida?

  • Ore al Señor pidiéndole que le dé el poder para poner en práctica lo aprendido.

Fecha seleccionada
28/03/2025

1 Samuel 1-3

Capítulo 1

Nacimiento de Samuel

 1En la sierra de Efraín había un hombre zufita de Ramatayin. Su nombre era Elcaná hijo de Jeroán, hijo de Eliú, hijo de Tohu, hijo de Zuf, efraimita. 2Elcaná tenía dos esposas. Una de ellas se llamaba Ana, y la otra, Penina. Ésta tenía hijos, pero Ana no tenía ninguno. 3Cada año Elcaná salía de su pueblo para adorar al Señor Todopoderoso y ofrecerle sacrificios en Siló, donde Ofni y Finés, los dos hijos de Elí, oficiaban como sacerdotes del Señor. 4Cuando llegaba el día de ofrecer su sacrificio, Elcaná solía darles a Penina y a todos sus hijos e hijas la porción que les correspondía. 5Pero a Ana le daba una porción especial, pues la amaba a pesar de que el Señor la había hecho estéril. 6Penina, su rival, solía atormentarla para que se enojara, ya que el Señor la había hecho estéril. 7Cada año, cuando iban a la casa del Señor, sucedía lo mismo: Penina la atormentaba, hasta que Ana se ponía a llorar y ni comer quería. 8Entonces Elcaná, su esposo, le decía: "Ana, ¿por qué lloras? ¿Por qué no comes? ¿Por qué estás resentida? ¿Acaso no soy para ti mejor que diez hijos?" 9Una vez, estando en Siló, Ana se levantó después de la comida. Y a la vista del sacerdote Elí, que estaba sentado en su silla junto a la puerta del santuario del Señor, 10con gran angustia comenzó a orar al Señor y a llorar desconsoladamente. 11Entonces hizo este voto: "Señor Todopoderoso, si te dignas mirar la desdicha de esta sierva tuya y, si en vez de olvidarme, te acuerdas de mí y me concedes un hijo varón, yo te lo entregaré para toda su vida, y nunca se le cortará el cabello." 12Como Ana estuvo orando largo rato ante el Señor, Elí se fijó en su boca. 13Sus labios se movían pero, debido a que Ana oraba en voz baja, no se podía oír su voz. Elí pensó que estaba borracha, 14así que le dijo: ¿Hasta cuándo te va a durar la borrachera? ¡Deja ya el vino! 15No, mi señor; no he bebido ni vino ni cerveza. Soy sólo una mujer angustiada que ha venido a desahogarse delante del Señor. 16No me tome usted por una mala mujer. He pasado este tiempo orando debido a mi angustia y aflicción. 17Vete en paz respondió Elí. Que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido. 18Gracias. Ojalá favorezca usted siempre a esta sierva suya. Con esto, Ana se despidió y se fue a comer. Desde ese momento, su semblante cambió. 19Al día siguiente madrugaron y, después de adorar al Señor, volvieron a su casa en Ramá. Luego Elcaná se unió a su esposa Ana, y el Señor se acordó de ella. 20Ana concibió y, pasado un año, dio a luz un hijo y le puso por nombre Samuel, pues dijo: "Al Señor se lo pedí." 21Cuando Elcaná salió con toda su familia para cumplir su promesa y ofrecer su sacrificio anual al Señor, 22Ana no lo acompañó. No iré hasta que el niño sea destetado le explicó a su esposo. Entonces lo llevaré para dedicarlo al Señor, y allí se quedará el resto de su vida. 23Bien, haz lo que te parezca mejor respondió su esposo Elcaná. Quédate hasta que lo destetes, con tal de que el Señor cumpla su palabra. Así pues, Ana se quedó en su casa y crió a su hijo hasta que lo destetó. 24Cuando dejó de amamantarlo, salió con el niño, a pesar de ser tan pequeño, y lo llevó a la casa del Señor en Siló. También llevó un becerro de tres años, una medida de harina y un odre de vino. 25Luego sacrificaron el becerro y presentaron el niño a Elí. 26Dijo Ana: "Mi señor, tan cierto como que usted vive, le juro que yo soy la mujer que estuvo aquí a su lado orando al Señor. 27Éste es el niño que yo le pedí al Señor, y él me lo concedió. 28Ahora yo, por mi parte, se lo entrego al Señor. Mientras el niño viva, estará dedicado a él." Entonces Elí se postró allí ante el Señor.

Capítulo 2

Cántico de Ana

 1Ana elevó esta oración: "Mi corazón se alegra en el Señor; en él radica mi poder. y burlarme de mis enemigos. 2"Nadie es santo como el Señor; no hay roca como nuestro Dios. ¡No hay nadie como él! 3"Dejen de hablar con tanto orgullo y altivez; ¡no profieran palabras soberbias! El Señor es un Dios que todo lo sabe, y él es quien juzga las acciones. 4"El arco de los poderosos se quiebra, pero los débiles recobran las fuerzas. 5Los que antes tenían comida de sobra se venden por un pedazo de pan; los que antes sufrían hambre ahora viven saciados. La estéril ha dado a luz siete veces, pero la que tenía muchos hijos languidece. 6"Del Señor vienen la muerte y la vida; él nos hace bajar al sepulcro, pero también nos levanta. 7El Señor da la riqueza y la pobreza; humilla, pero también enaltece. 8Levanta del polvo al desvalido y saca del basurero al pobre para sentarlos en medio de príncipes y darles un trono esplendoroso. "Del Señor son los fundamentos de la tierra; ¡sobre ellos afianzó el mundo! 9Él guiará los pasos de sus fieles, pero los malvados se perderán entre las sombras. ¡Nadie triunfa por sus propias fuerzas! 10"El Señor destrozará a sus enemigos; desde el cielo lanzará truenos contra ellos. El Señor juzgará los confines de la tierra, fortalecerá a su rey y enaltecerá el poder de su ungido." 11Elcaná volvió a su casa en Ramá, pero el niño se quedó para servir al Señor, bajo el cuidado del sacerdote Elí.

El pecado de los hijos de Elí

 12Los hijos de Elí eran unos perversos que no tomaban en cuenta al Señor. 13La costumbre de estos sacerdotes era la siguiente: Cuando alguien ofrecía un sacrificio, el asistente del sacerdote se presentaba con un tenedor grande en la mano y, mientras se cocía la carne, 14metía el tenedor en la olla, en el caldero, en la cacerola o en la cazuela; y el sacerdote tomaba para sí mismo todo lo que se enganchaba en el tenedor. De este modo trataban a todos los israelitas que iban a Siló. 15Además, antes de quemarse la grasa, solía llegar el ayudante del sacerdote para decirle al que estaba por ofrecer el sacrificio: "Dame carne para el asado del sacerdote, pues no te la va a aceptar cocida, sino cruda." 16Y si el hombre contestaba: "Espera a que se queme la grasa, como es debido; luego podrás tomar lo que desees", el asistente replicaba: "No, dámela ahora mismo; de lo contrario, te la quito por la fuerza." 17Así que el pecado de estos jóvenes era gravísimo a los ojos del Señor, pues trataban con desprecio las ofrendas que le pertenecían. 18El niño Samuel, por su parte, vestido con un efod de lino, seguía sirviendo en la presencia del Señor. 19Cada año su madre le hacía una pequeña túnica, y se la llevaba cuando iba con su esposo para ofrecer su sacrificio anual. 20Elí entonces bendecía a Elcaná y a su esposa, diciendo: "Que el Señor te conceda hijos de esta mujer, a cambio del niño que ella pidió para dedicárselo al Señor." Luego regresaban a su casa. 21El Señor bendijo a Ana, de manera que ella concibió y dio a luz tres hijos y dos hijas. Durante ese tiempo, Samuel crecía en la presencia del Señor. 22Elí, que ya era muy anciano, se enteró de todo lo que sus hijos le estaban haciendo al pueblo de Israel, incluso de que se acostaban con las mujeres que servían a la entrada del santuario. 23Les dijo: "¿Por qué se comportan así? Todo el pueblo me habla de su mala conducta. 24No, hijos míos; no es nada bueno lo que se comenta en el pueblo del Señor. 25Si alguien peca contra otra persona, Dios le servirá de árbitro; pero si peca contra el Señor, ¿quién podrá interceder por él?" No obstante, ellos no le hicieron caso a la advertencia de su padre, pues la voluntad del Señor era quitarles la vida. 26Por su parte, el niño Samuel seguía creciendo y ganándose el aprecio del Señor y de la gente. 27Un hombre de Dios fue a ver a Elí, y le dijo: "Así dice el Señor: Bien sabes que yo me manifesté a tus antepasados cuando estaban en Egipto bajo el poder del faraón. 28De entre todas las tribus de Israel, escogí a Aarón para que fuera mi sacerdote, es decir, para que en mi presencia se acercara a mi altar, quemara el incienso y se pusiera el efod. Además, a su familia le concedí las ofrendas que los israelitas queman en mi honor. 29¿Por qué, pues, tratan ustedes con tanto desprecio los sacrificios y ofrendas que yo he ordenado que me traigan? ¿Por qué honras a tus hijos más que a mí, y los engordas con lo mejor de todas las ofrendas de mi pueblo Israel? 30"Por cuanto has hecho esto, de ninguna manera permitiré que tus parientes me sirvan, aun cuando yo había prometido que toda tu familia, tanto tus antepasados como tus descendientes, me servirían siempre. Yo, el Señor, Dios de Israel, lo afirmo. Yo honro a los que me honran, y humillo a los que me desprecian. 31En efecto, se acerca el día en que acabaré con tu poder y con el de tu familia; ninguno de tus descendientes llegará a viejo. 32Mirarás con envidia el bien que se le hará a Israel, y ninguno de tus descendientes llegará a viejo. 33Si permito que alguno de los tuyos continúe sirviendo en mi altar, será para empañarte de lágrimas los ojos y abatirte el alma; todos tus descendientes morirán en la flor de la vida. 34Y te doy esta señal: tus dos hijos, Ofni y Finés, morirán el mismo día. 35"Pero yo levantaré a un sacerdote fiel, que hará mi voluntad y cumplirá mis deseos. Jamás le faltará descendencia, y vivirá una larga vida en presencia de mi ungido. 36Y los familiares tuyos que sobrevivan vendrán y de rodillas le rogarán que les regale una moneda de plata o un pedazo de pan. Le suplicarán: ¡Dame algún trabajo sacerdotal para mi sustento! "

Capítulo 3

Jehová llama a Samuel

 1Samuel, que todavía era joven, servía al Señor bajo el cuidado de Elí. En esos tiempos no era común oír palabra del Señor, ni eran frecuentes las visiones. 2Elí ya se estaba quedando ciego. Un día, mientras él descansaba en su habitación, 3Samuel dormía en el santuario, donde se encontraba el arca de Dios. La lámpara de Dios todavía estaba encendida. 4El Señor llamó a Samuel, y éste respondió: Aquí estoy. 5Y en seguida fue corriendo adonde estaba Elí, y le dijo: Aquí estoy; ¿para qué me llamó usted? Yo no te he llamado respondió Elí. Vuelve a acostarte. Y Samuel volvió a su cama. 6Pero una vez más el Señor lo llamó: ¡Samuel! Él se levantó, fue adonde estaba Elí y le dijo: Aquí estoy; ¿para qué me llamó usted? Hijo mío respondió Elí, yo no te he llamado. Vuelve a acostarte. 7Samuel todavía no conocía al Señor, ni su palabra se le había revelado. 8Por tercera vez llamó el Señor a Samuel. Él se levantó y fue adonde estaba Elí. Aquí estoy le dijo; ¿para qué me llamó usted? Entonces Elí se dio cuenta de que el Señor estaba llamando al muchacho. 9Ve y acuéstate le dijo Elí. Si alguien vuelve a llamarte, dile: Habla, Señor, que tu siervo escucha. Así que Samuel se fue y se acostó en su cama. 10Entonces el Señor se le acercó y lo llamó de nuevo: ¡Samuel! ¡Samuel! Habla, que tu siervo escucha respondió Samuel. 11Mira le dijo el Señor, estoy por hacer en Israel algo que a todo el que lo oiga le quedará retumbando en los oídos. 12Ese día llevaré a cabo todo lo que he anunciado en contra de Elí y su familia. 13Ya le dije que por la maldad de sus hijos he condenado a su familia para siempre; él sabía que estaban blasfemando contra Dios y, sin embargo, no los refrenó. 14Por lo tanto, hago este juramento en contra de su familia: ¡Ningún sacrificio ni ofrenda podrá expiar jamás el pecado de la familia de Elí! 15Samuel se acostó, y a la mañana siguiente abrió las puertas de la casa del Señor, pero no se atrevía a contarle a Elí la visión. 16Así que Elí tuvo que llamarlo. ¡Samuel, hijo mío! Aquí estoy respondió Samuel. 17¿Qué fue lo que te dijo el Señor? le preguntó Elí. Te pido que no me lo ocultes. ¡Que Dios te castigue sin piedad, si me ocultas una sola palabra de todo lo que te ha dicho! 18Samuel se lo refirió todo, sin ocultarle nada, y Elí dijo: Él es el Señor; que haga lo que mejor le parezca. 19Mientras Samuel crecía, el Señor estuvo con él y confirmó todo lo que le había dicho. 20Y todo Israel, desde Dan hasta Berseba, se dio cuenta de que el Señor había confirmado a Samuel como su profeta. 21Además, el Señor siguió manifestándose en Siló; allí se revelaba a Samuel y le comunicaba su palabra.

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