La Biblia hoy - Nueva Versión Internacional
Un plan de lectura bíblica diaria para leer toda la Biblia en un año
Al leer la Biblia cada día, permita que las Escrituras le hablen. Aquí tiene algunos consejos:
Antes de comenzar su lectura ore a Dios pidiéndole que él le hable por su Palabra.
Busque un lugar tranquilo y lea el texto con atención.
Hágase ciertas preguntas: ¿Por qué escribió Dios esto? ¿Qué me quiere enseñar? ¿Cómo lo puedo aplicar a mi vida?
Ore al Señor pidiéndole que le dé el poder para poner en práctica lo aprendido.
Capítulo 14
Sansón y la mujer filistea de Timnat
1Sansón descendió a Timnat y vio allí a una joven filistea. 2Cuando él volvió, les dijo a sus padres: He visto en Timnat a una joven filistea; pídanla para que sea mi esposa. 3Pero sus padres le dijeron: ¿Acaso no hay ninguna mujer aceptable entre tus parientes, o en todo nuestro pueblo, que tienes que ir a buscar una esposa entre esos filisteos incircuncisos? Sansón le respondió a su padre: ¡Pídeme a ésa, que es la que a mí me gusta! 4Sus padres no sabían que esto era de parte del Señor, que buscaba la ocasión de confrontar a los filisteos; porque en aquel tiempo los filisteos dominaban a Israel. 5Así que Sansón descendió a Timnat junto con sus padres. De repente, al llegar a los viñedos de Timnat, un rugiente cachorro de león le salió al encuentro. 6Pero el Espíritu del Señor vino con poder sobre Sansón, quien a mano limpia despedazó al león como quien despedaza a un cabrito. Pero no les contó a sus padres lo que había hecho. 7Luego fue y habló con la mujer que le gustaba. 8Pasado algún tiempo, cuando regresó para casarse con ella, se apartó del camino para mirar el león muerto, y vio que había en su cadáver un enjambre de abejas y un panal de miel. 9Tomó con las manos un poco de miel y comió, mientras proseguía su camino. Cuando se reunió con sus padres, les ofreció miel, y también ellos comieron, pero no les dijo que la había sacado del cadáver del león. 10Después de eso su padre fue a ver a la mujer. Allí Sansón ofreció un banquete, como era la costumbre entre los jóvenes. 11Cuando los filisteos lo vieron, le dieron treinta compañeros para que estuvieran con él. 12Permítanme proponerles una adivinanza les dijo Sansón. Si me dan la solución dentro de los siete días que dura el banquete, yo les daré treinta vestidos de lino y treinta mudas de ropa de fiesta. 13Pero si no me la dan, serán ustedes quienes me darán los treinta vestidos de lino y treinta mudas de ropa de fiesta. Dinos tu adivinanza le respondieron, que te estamos escuchando. 14Entonces les dijo: "Del que come salió comida; y del fuerte salió dulzura." Pasaron tres días y no lograron resolver la adivinanza. 15Al cuarto día le dijeron a la esposa de Sansón: "Seduce a tu esposo para que nos revele la adivinanza; de lo contrario, te quemaremos a ti y a la familia de tu padre. ¿Acaso nos invitaron aquí para robarnos?" 16Entonces la esposa de Sansón se tiró sobre él llorando, y le dijo: ¡Me odias! ¡En realidad no me amas! Le propusiste a mi pueblo una adivinanza, pero no me has dicho la solución. Ni siquiera se la he dado a mis padres replicó él; ¿por qué habría de dártela a ti? 17Pero ella le lloró los siete días que duró el banquete, hasta que al fin, el séptimo día, Sansón le dio la solución, porque ella seguía insistiéndole. A su vez ella fue y les reveló la solución a los de su pueblo. 18Antes de la puesta del sol del séptimo día los hombres de la ciudad le dijeron: "¿Qué es más dulce que la miel? ¿Qué es más fuerte que un león?" Sansón les respondió: "Si no hubieran arado con mi ternera, no habrían resuelto mi adivinanza." 19Entonces el Espíritu del Señor vino sobre Sansón con poder, y éste descendió a Ascalón y derrotó a treinta de sus hombres, les quitó sus pertenencias y les dio sus ropas a los que habían resuelto la adivinanza. Luego, enfurecido, regresó a la casa de su padre. 20Entonces la esposa de Sansón fue entregada a uno de los que lo habían acompañado en su boda.Capítulo 15
1Pasado algún tiempo, durante la cosecha de trigo, Sansón tomó un cabrito y fue a visitar a su esposa. Voy a la habitación de mi esposa dijo él. Pero el padre de ella no le permitió entrar, 2sino que le dijo: Yo estaba tan seguro de que la odiabas, que se la di a tu amigo. ¿Pero acaso no es más atractiva su hermana menor? Tómala para ti, en lugar de la mayor. 3Sansón replicó: ¡Esta vez sí que no respondo por el daño que les cause a los filisteos! 4Así que fue y cazó trescientas zorras, y las ató cola con cola en parejas, y a cada pareja le amarró una antorcha; 5luego les prendió fuego a las antorchas y soltó a las zorras por los sembrados de los filisteos. Así incendió el trigo que ya estaba en gavillas y el que todavía estaba en pie, junto con los viñedos y olivares. 6Cuando los filisteos preguntaron: "¿Quién hizo esto?", les dijeron: "Sansón, el yerno del timnateo, porque éste le quitó a su esposa y se la dio a su amigo." Por eso los filisteos fueron y la quemaron a ella y a su padre. 7Pero Sansón les dijo: "Puesto que actuaron de esa manera, ¡no pararé hasta que me haya vengado de ustedes!" 8Y los atacó tan furiosamente que causó entre ellos una tremenda masacre. Luego se fue a vivir a una cueva, que está en la peña de Etam.Sansón derrota a los filisteos en Lehi
9Los filisteos subieron y acamparon en Judá, incursionando cerca de Lehí. 10Los hombres de Judá preguntaron: ¿Por qué han venido a luchar contra nosotros? Hemos venido a tomar prisionero a Sansón les respondieron, para hacerle lo mismo que nos hizo a nosotros. 11Entonces tres mil hombres de Judá descendieron a la cueva en la peña de Etam y le dijeron a Sansón: ¿No te das cuenta de que los filisteos nos gobiernan? ¿Por qué nos haces esto? Simplemente les he hecho lo que ellos me hicieron a mí contestó él. 12Ellos le dijeron: Hemos venido a atarte, para entregarte en manos de los filisteos. Júrenme que no me matarán ustedes mismos dijo Sansón. 13De acuerdo respondieron ellos. Sólo te ataremos y te entregaremos en sus manos. No te mataremos. Entonces lo ataron con dos sogas nuevas y lo sacaron de la peña. 14Cuando se acercaba a Lehí, los filisteos salieron a su encuentro con gritos de victoria. En ese momento el Espíritu del Señor vino sobre él con poder, y las sogas que ataban sus brazos se volvieron como fibra de lino quemada, y las ataduras de sus manos se deshicieron. 15Al encontrar una quijada de burro que todavía estaba fresca, la agarró y con ella mató a mil hombres. 16Entonces dijo Sansón: "Con la quijada de un asno los he amontonado. he matado a mil hombres." 17Cuando terminó de hablar, arrojó la quijada y llamó a aquel lugar Ramat Lehí. 18Como tenía mucha sed, clamó al Señor: "Tú le has dado a tu siervo esta gran victoria. ¿Acaso voy ahora a morir de sed, y a caer en manos de los incircuncisos?" 19Entonces Dios abrió la hondonada que hay en Lehí, y de allí brotó agua. Cuando Sansón la bebió, recobró sus fuerzas y se reanimó. Por eso al manantial que todavía hoy está en Lehí se le llamó Enacoré.[3] 20Y Sansón gobernó a Israel durante veinte años en tiempos de los filisteos.Capítulo 16
Sansón en Gaza
1Un día Sansón fue a Gaza, donde vio a una prostituta. Entonces entró para pasar la noche con ella. 2Al pueblo de Gaza se le anunció: "¡Sansón ha venido aquí!" Así que rodearon el lugar y toda la noche estuvieron al acecho junto a la puerta de la ciudad. Se quedaron quietos durante toda la noche diciéndose: "Lo mataremos al amanecer." 3Pero Sansón estuvo acostado allí hasta la medianoche; luego se levantó y arrancó las puertas de la entrada de la ciudad, junto con sus dos postes, con cerrojo y todo. Se las echó al hombro y las llevó hasta la cima del monte que está frente a Hebrón.Sansón y Dalila
4Pasado algún tiempo, Sansón se enamoró de una mujer del valle de Sorec, que se llamaba Dalila. 5Los jefes de los filisteos fueron a verla y le dijeron: "Sedúcelo, para que te revele el secreto de su tremenda fuerza y cómo podemos vencerlo, de modo que lo atemos y lo tengamos sometido. Cada uno de nosotros te dará mil cien monedas de plata."[1] 6Dalila le dijo a Sansón: Dime el secreto de tu tremenda fuerza, y cómo se te puede atar y dominar. 7Sansón le respondió: Si se me ata con siete cuerdas de arco que todavía no estén secas, me debilitaré y seré como cualquier otro hombre. 8Los jefes de los filisteos le trajeron a ella siete cuerdas de arco que aún no se habían secado, y Dalila lo ató con ellas. 9Estando unos hombres al acecho en el cuarto, ella le gritó: ¡Sansón, los filisteos se lanzan sobre ti! Pero él rompió las cuerdas como quien rompe un pedazo de cuerda chamuscada. De modo que no se descubrió el secreto de su fuerza. 10Dalila le dijo a Sansón: ¡Te burlaste de mí! ¡Me dijiste mentiras! Vamos, dime cómo se te puede atar. 11Si se me ata firmemente con sogas nuevas, sin usar le dijo él, me debilitaré y seré como cualquier otro hombre. 12Mientras algunos filisteos estaban al acecho en el cuarto, Dalila tomó sogas nuevas y lo ató, y luego le gritó: ¡Sansón, los filisteos se lanzan sobre ti! Pero él rompió las sogas que ataban sus brazos, como quien rompe un hilo. 13Entonces Dalila le dijo a Sansón: ¡Hasta ahora te has burlado de mí, y me has dicho mentiras! Dime cómo se te puede atar. Si entretejes las siete trenzas de mi cabello con la tela del telar, y aseguras ésta con la clavija respondió él, me debilitaré y seré como cualquier otro hombre. Entonces, mientras él dormía, Dalila tomó las siete trenzas de Sansón, las entretejió con la tela 14y las aseguró con la clavija. Una vez más ella le gritó: "¡Sansón, los filisteos se lanzan sobre ti!" Sansón despertó de su sueño y arrancó la clavija y el telar, junto con la tela. 15Entonces ella le dijo: "¿Cómo puedes decir que me amas, si no confías en mí? Ya van tres veces que te burlas de mí, y aún no me has dicho el secreto de tu tremenda fuerza." 16Como todos los días lo presionaba con sus palabras, y lo acosaba hasta hacerlo sentirse harto de la vida, 17al fin se lo dijo todo. "Nunca ha pasado navaja sobre mi cabeza le explicó, porque soy nazareo, consagrado a Dios desde antes de nacer. Si se me afeitara la cabeza, perdería mi fuerza, y llegaría a ser tan débil como cualquier otro hombre." 18Cuando Dalila se dio cuenta de que esta vez le había confiado todo, mandó llamar a los jefes de los filisteos, y les dijo: "Vuelvan una vez más, que él me lo ha confiado todo." Entonces los gobernantes de los filisteos regresaron a ella con la plata que le habían ofrecido. 19Después de hacerlo dormir sobre sus rodillas, ella llamó a un hombre para que le cortara las siete trenzas de su cabello. Así comenzó a dominarlo. Y su fuerza lo abandonó. 20Luego ella gritó: "¡Sansón, los filisteos se lanzan sobre ti!" Sansón despertó de su sueño y pensó: "Me escaparé como las otras veces, y me los quitaré de encima." Pero no sabía que el Señor lo había abandonado. 21Entonces los filisteos lo capturaron, le arrancaron los ojos y lo llevaron a Gaza. Lo sujetaron con cadenas de bronce, y lo pusieron a moler en la cárcel. 22Pero en cuanto le cortaron el cabello, le comenzó a crecer de nuevo.Muerte de Sansón
23Los jefes de los filisteos se reunieron para festejar y ofrecerle un gran sacrificio a Dagón, su dios, diciendo: "Nuestro dios ha entregado en nuestras manos a Sansón, nuestro enemigo." 24Cuando el pueblo lo vio, todos alabaron a su dios diciendo: "Nuestro dios ha entregado en nuestras manos a nuestro enemigo, al que asolaba nuestra tierra y multiplicaba nuestras víctimas." 25Cuando ya estaban muy alegres, gritaron: "¡Saquen a Sansón para que nos divierta!" Así que sacaron a Sansón de la cárcel, y él les sirvió de diversión. Cuando lo pusieron de pie entre las columnas, 26Sansón le dijo al muchacho que lo llevaba de la mano: "Ponme donde pueda tocar las columnas que sostienen el templo, para que me pueda apoyar en ellas." 27En ese momento el templo estaba lleno de hombres y mujeres; todos los jefes de los filisteos estaban allí, y en la parte alta había unos tres mil hombres y mujeres que se divertían a costa de Sansón. 28Entonces Sansón oró al Señor: "Oh soberano Señor, acuérdate de mí. Oh Dios, te ruego que me fortalezcas sólo una vez más, y déjame de una vez por todas vengarme de los filisteos por haberme sacado los ojos." 29Luego Sansón palpó las dos columnas centrales que sostenían el templo y se apoyó contra ellas, la mano derecha sobre una y la izquierda sobre la otra. 30Y gritó: "¡Muera yo junto con los filisteos!" Luego empujó con toda su fuerza, y el templo se vino abajo sobre los jefes y sobre toda la gente que estaba allí. Fueron muchos más los que Sansón mató al morir, que los que había matado mientras vivía. 31Sus hermanos y toda la familia de su padre descendieron para recogerlo. Lo llevaron de regreso y lo sepultaron entre Zora y Estaol, en la tumba de su padre Manoa. Sansón había gobernado a Israel durante veinte años.La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional® NVI® Copyright © 1999 by www.biblica.com, Inc.®. All rights reserved worldwide.