Saltar al contenido

La Biblia hoy - Nueva Versión Internacional

Un plan de lectura bíblica diaria para leer toda la Biblia en un año

Al leer la Biblia cada día, permita que las Escrituras le hablen. Aquí tiene algunos consejos:

  • Antes de comenzar su lectura ore a Dios pidiéndole que él le hable por su Palabra.

  • Busque un lugar tranquilo y lea el texto con atención.

  • Hágase ciertas preguntas: ¿Por qué escribió Dios esto? ¿Qué me quiere enseñar? ¿Cómo lo puedo aplicar a mi vida?

  • Ore al Señor pidiéndole que le dé el poder para poner en práctica lo aprendido.

Fecha seleccionada
21/03/2025

Jueces 7-8

Capítulo 7

Gedeón derrota a los madianitas

 1Yerubaal es decir, Gedeón y todos sus hombres se levantaron de madrugada y acamparon en el manantial de Jarod. El campamento de los madianitas estaba al norte de ellos, en el valle que está al pie del monte de Moré. 2El Señor le dijo a Gedeón: "Tienes demasiada gente para que yo entregue a Madián en sus manos. A fin de que Israel no vaya a jactarse contra mí y diga que su propia fortaleza lo ha librado, 3anúnciale ahora al pueblo: ¡Cualquiera que esté temblando de miedo, que se vuelva y se retire del monte de Galaad! " Así que se volvieron veintidós mil hombres, y se quedaron diez mil. 4Pero el Señor le dijo a Gedeón: "Todavía hay demasiada gente. Hazlos bajar al agua, y allí los seleccionaré por ti. Si digo: Éste irá contigo, ése irá; pero si digo: Éste no irá contigo, ése no irá." 5Gedeón hizo que los hombres bajaran al agua. Allí el Señor le dijo: "A los que laman el agua con la lengua, como los perros, sepáralos de los que se arrodillen a beber." 6Trescientos hombres lamieron el agua llevándola de la mano a la boca. Todos los demás se arrodillaron para beber. 7El Señor le dijo a Gedeón: "Con los trescientos hombres que lamieron el agua, yo los salvaré; y entregaré a los madianitas en tus manos. El resto, que se vaya a su casa." 8Entonces Gedeón mandó a los demás israelitas a sus carpas, pero retuvo a los trescientos, los cuales se hicieron cargo de las provisiones y de las trompetas de los otros. El campamento de Madián estaba situado en el valle, más abajo del de Gedeón. 9Aquella noche el Señor le dijo a Gedeón: "Levántate y baja al campamento, porque voy a entregar en tus manos a los madianitas. 10Si temes atacar, baja primero al campamento, con tu criado Furá, 11y escucha lo que digan. Después de eso cobrarás valor para atacar el campamento." Así que él y Furá, su criado, bajaron hasta los puestos de los centinelas, en las afueras del campamento. 12Los madianitas, los amalecitas y todos los otros pueblos del oriente que se habían establecido en el valle eran numerosos como langostas. Sus camellos eran incontables, como la arena a la orilla del mar. 13Gedeón llegó precisamente en el momento en que un hombre le contaba su sueño a un amigo. Tuve un sueño decía, en el que un pan de cebada llegaba rodando al campamento madianita, y con tal fuerza golpeaba una carpa que ésta se volteaba y se venía abajo. 14Su amigo le respondió: Esto no significa otra cosa que la espada del israelita Gedeón hijo de Joás. ¡Dios ha entregado en sus manos a los madianitas y a todo el campamento! 15Cuando Gedeón oyó el relato del sueño y su interpretación, se inclinó y adoró. Luego volvió al campamento de Israel y ordenó: "¡Levántense! El Señor ha entregado en manos de ustedes el campamento madianita." 16Gedeón dividió a los trescientos hombres en tres compañías y distribuyó entre todos ellos trompetas y cántaros vacíos, con antorchas dentro de los cántaros. 17"Mírenme les dijo. Sigan mi ejemplo. Cuando llegue a las afueras del campamento, hagan exactamente lo mismo que me vean hacer. 18Cuando yo y todos los que están conmigo toquemos nuestras trompetas, ustedes también toquen las suyas alrededor del campamento, y digan: Por el Señor y por Gedeón. " 19Gedeón y los cien hombres que iban con él llegaron a las afueras del campamento durante el cambio de guardia, cuando estaba por comenzar el relevo de medianoche. Tocaron las trompetas y estrellaron contra el suelo los cántaros que llevaban en sus manos. 20Las tres compañías tocaron las trompetas e hicieron pedazos los cántaros. Tomaron las antorchas en la mano izquierda y, sosteniendo en la mano derecha las trompetas que iban a tocar, gritaron: "¡Desenvainen sus espadas, por el Señor y por Gedeón!" 21Como cada hombre se mantuvo en su puesto alrededor del campamento, todos los madianitas salieron corriendo y dando alaridos mientras huían. 22Al sonar las trescientas trompetas, el Señor hizo que los hombres de todo el campamento se atacaran entre sí con sus espadas. El ejército huyó hasta Bet Sitá, en dirección a Zererá, hasta la frontera de Abel Mejolá, cerca de Tabat. 23Entonces se convocó a los israelitas de Neftalí y Aser, y a toda la tribu de Manasés, y éstos persiguieron a los madianitas. 24Por toda la región montañosa de Efraín, Gedeón envió mensajeros que decían: "Desciendan contra los madianitas, y apodérense antes que ellos de los vados del Jordán, hasta Bet Bará." Se convocó entonces a todos los hombres de Efraín, y éstos se apoderaron de los vados del Jordán, hasta Bet Bará. 25También capturaron a Oreb y Zeb, los dos jefes madianitas. A Oreb lo mataron en la roca de Oreb, y a Zeb en el lagar de Zeb. Luego de perseguir a los madianitas, llevaron la cabeza de Oreb y de Zeb a Gedeón, que estaba al otro lado del Jordán.

Capítulo 8

Gedeón captura a los reyes de Madián

 1Los de la tribu de Efraín le dijeron a Gedeón: ¿Por qué nos has tratado así? ¿Por qué no nos llamaste cuando fuiste a luchar contra los madianitas? Y se lo reprocharon severamente. 2¿Qué hice yo, comparado con lo que hicieron ustedes? replicó él. ¿No valen más los rebuscos de las uvas de Efraín que toda la vendimia de Abiezer? 3Dios entregó en manos de ustedes a Oreb y a Zeb, los jefes madianitas. Comparado con lo que hicieron ustedes, ¡lo que yo hice no fue nada! Al oír la respuesta de Gedeón, se calmó el resentimiento de ellos contra él. 4Gedeón y sus trescientos hombres, agotados pero persistiendo en la persecución, llegaron al Jordán y lo cruzaron. 5Allí Gedeón dijo a la gente de Sucot: Denles pan a mis soldados; están agotados y todavía estoy persiguiendo a Zeba y a Zalmuna, los reyes de Madián. 6Pero los jefes de Sucot le respondieron: ¿Acaso tienes ya en tu poder las manos de Zeba y Zalmuna? ¿Por qué tendríamos que darle pan a tu ejército? 7Gedeón contestó: ¡Está bien! Cuando el Señor haya entregado en mis manos a Zeba y a Zalmuna, les desgarraré a ustedes la carne con espinas y zarzas del desierto. 8Desde allí subió a Peniel y les pidió lo mismo. Pero los de Peniel le dieron la misma respuesta que los hombres de Sucot. 9Por eso les advirtió a los hombres de Peniel: "Cuando yo vuelva victorioso, derribaré esta torre." 10Zeba y Zalmuna estaban en Carcor con una fuerza de quince mil guerreros, que era todo lo que quedaba de los ejércitos del oriente, pues habían caído en batalla ciento veinte mil soldados. 11Gedeón subió por la ruta de los nómadas, al este de Noba y Yogbea, y atacó al ejército cuando éste se creía seguro. 12Huyeron Zeba y Zalmuna, los dos reyes de Madián, pero él los persiguió y los capturó, aterrorizando a todo el ejército. 13Cuando Gedeón hijo de Joás volvió de la batalla por el paso de Jeres, 14capturó a un joven de Sucot y lo interrogó. Entonces el joven le anotó los nombres de los setenta y siete jefes y ancianos de Sucot. 15Luego Gedeón fue y les dijo a los hombres de Sucot: "Aquí están Zeba y Zalmuna, por causa de quienes se burlaron de mí al decir: ¿Acaso tienes ya en tu poder las manos de Zeba y Zalmuna? ¿Por qué tendríamos que darles pan a tus hombres que están agotados? " 16Se apoderó de los ancianos de la ciudad, tomó espinos y zarzas del desierto, y castigando con ellos a los hombres de Sucot les enseñó quién era él. 17También derribó la torre de Peniel y mató a los hombres de la ciudad. 18Entonces les preguntó a Zeba y a Zalmuna: ¿Cómo eran los hombres que ustedes mataron en Tabor? Parecidos a ti respondieron ellos; cada uno de ellos tenía el aspecto de un príncipe. 19¡Eran mis hermanos replicó Gedeón, los hijos de mi propia madre! Tan cierto como que vive el Señor, si les hubieran perdonado la vida, yo no los mataría a ustedes. 20Volviéndose a Jéter, su hijo mayor, le dijo: ¡Vamos, mátalos! Pero Jéter no sacó su espada, porque era apenas un muchacho y tenía miedo. 21Zeba y Zalmuna dijeron: Vamos, mátanos tú mismo. ¡Al hombre se le conoce por su valentía! Gedeón se levantó y mató a Zeba y Zalmuna, y les quitó a sus camellos los adornos que llevaban en el cuello. 22Entonces los israelitas le dijeron a Gedeón: Gobierna sobre nosotros, y después de ti, tu hijo y tu nieto; porque nos has librado del poder de los madianitas. 23Pero Gedeón les dijo: Yo no los gobernaré, ni tampoco mi hijo. Sólo el Señor los gobernará. 24Pero tengo una petición añadió: que cada uno de ustedes me dé un anillo, de lo que les tocó del botín. Era costumbre de los ismaelitas usar anillos de oro. 25Con mucho gusto te los daremos le contestaron. Así que tendieron una manta, y cada hombre echó en ella un anillo de su botín. 26El peso de los anillos de oro que él les pidió llegó a diecinueve kilos, sin contar los adornos, los aros y los vestidos de púrpura que usaban los reyes madianitas, ni los collares que llevaban sus camellos. 27Con el oro Gedeón hizo un efod, que puso en Ofra, su ciudad. Todo Israel se prostituyó al adorar allí el efod, el cual se convirtió en una trampa para Gedeón y su familia. 28Los madianitas fueron sometidos delante de los israelitas, y no volvieron a levantar cabeza. Y durante cuarenta años, mientras vivió Gedeón, el país tuvo paz. 29Yerubaal hijo de Joás regresó a vivir a su casa. 30Tuvo setenta hijos, pues eran muchas sus esposas. 31Su concubina que vivía en Siquén también le dio un hijo, a quien Gedeón llamó Abimélec. 32Gedeón hijo de Joás murió a una edad avanzada y fue sepultado en la tumba de Joás, su padre, en Ofra, pueblo del clan de Abiezer. 33En cuanto murió Gedeón, los israelitas volvieron a prostituirse ante los ídolos de Baal. Erigieron a Baal Berit como su dios 34y se olvidaron del Señor su Dios, que los había rescatado del poder de todos los enemigos que los rodeaban. 35También dejaron de mostrarse bondadosos con la familia de Yerubaal, es decir, Gedeón, no obstante todo lo bueno que él había hecho por Israel.

La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional® NVI® Copyright © 1999 by www.biblica.com, Inc.®. All rights reserved worldwide.